SAN ANTONIO

¿Y si San Antoñito pudiese ayudar a restaurar a otro San Antonio?

Como mucha gente sabe, estamos en el proceso de restauración de una imagen de San Antonio de Padua que perteneció al jerezano Antonio Sánchez Pitel y del que estamos realizando una película en su memoria, que finalizaremos con la llegada del San Antonio a Jerez y que posteriormente se donará a la parroquia e irá a una de nuestras iglesias para disfrute de todos.

Si quieres saber cómo colaborar y formar parte de este proyecto, puedes ponerte en contacto a través de facebook.com/lacortefilms o en el WhatsApp 680 344268 (Mª Luisa). Se agradece cualquier tipo de donación y como agradecimiento aparecerán en los créditos de la película ‘Con permiso de la Autoridad Eclesiástica’ de la que dejamos más información abajo. Además hemos realizado una serie limitada de medallas de nuestro querido San Antoñito, 100 en plata de ley y 50 en plata bañada en oro para las donaciones de 50€ y 70€ respectivamente.

 

 

 

CAPÍTULO I – ¿De dónde habrá salido el San Antonio del abuelo?

Antonio Sánchez Pitel era mi abuelo, que se fue demasiado pronto para hacer todo lo que quería, pero vivió más que muchos. A día de hoy, todavía lo mencionamos y nos reímos al imaginarlo «enreando», presumiendo de los éxitos de su nieto Pitel en los rallies, de ser tatarabuelo o disfrutando de mis películas (algunas premiadas y dedicadas a él y a mis otros tres abuelos: María Rodríguez, Francisca Torvisco y Juan Tierrallana). Seguro que habría disfrutado de todo lo sucedido en estos casi trece años de ausencia.

Es ese amor a nuestros mayores y, en especial, a Antonio, lo que me llevó a emprender este proyecto: restaurar el San Antonio que había en casa y que él nunca tuvo tiempo de hacer. Mi abuelo decía que quería restaurarlo él mismo (quien lo conoció sabe que era capaz), pero la realidad es que estaba muy deteriorado y requería las manos de un profesional.

Así nació la idea de la película Con permiso de la Autoridad Eclesiástica: restaurar la imagen de San Antonio de Padua en memoria de mi abuelo y, de paso, hacer una película para recordarlo. Contar su historia a través de su familia, de sus amistades, de las calles de su pueblo, Jerez de los Caballeros, de sus iglesias y ermitas. Habla de las relaciones familiares y de colaborar para crear cosas bonitas, nuevas e incalculables.

Jesús Lacorte, 11 enero 2026.

 

 

 

CAPÍTULO II – ¿Y si hacemos una película?

El cine, como experiencia audiovisual, puede trascender mucho más allá de una sala y una pantalla. Al menos, ese es el cine en el que creo y por el que apuesto siempre que puedo. No sabría decir si la idea de restaurar el San Antonio o la de realizar una película que contara ese proceso surgió primero. Lo que sí supe desde el principio es que sería un proyecto familiar en el que contarían mi madre, María Luisa; mi primo Antoñito, y yo. Tres satélites que giraban alrededor de mi abuelo Antonio, cada uno de una manera diferente. Podrían ser más, nietos o hijos, pero creo que los tres recogemos la mayor parte de los aspectos que hablan de quién era mi abuelo.

La idea original era sencilla: llevar la imagen del santo a lugares que nos recordaran a Antonio, tanto a mi primo como a mí, y visitar a algunos de sus amigos para preguntarles por el origen de la imagen. Un último paseo por su pueblo, Jerez de los Caballeros, antes de su restauración. ¿Y si lo transportamos en la antigua grúa de Mapfre que era de mi abuelo? La misma grúa que hoy en día conduce mi primo y que tiempo atrás llevó también su padre. Tres «Antonios» diferentes en diferentes etapas, con el mismo oficio. No vamos a negar que, aunque la imagen del San Antonio encima de la grúa es «potente», daba algo de canguelo la idea de que se cayese y acabara hecho añicos. Hubo suerte y no pasó nada, lo que me lleva a una frase que siempre digo: el cine es una diversión, pero también una responsabilidad. Entonces, ¿de dónde salió el San Antonio?

 

 

Como se puede apreciar, la imagen está muy deteriorada. Mi madre recuerda que, cuando el San Antonio llegó a su casa, ya estaba bastante mal (además de otros pormenores que sufrió posteriormente). Creo que no hay mejor manera de recordar a alguien que haciendo lo que más te apasiona, con los tuyos y cumpliendo uno de los propósitos que no pudo completar en vida un ser querido.

El camino sigue: la película está en un punto intermedio mientras se restaura el San Antonio, y nosotros estamos deseando que pueda volver a Jerez, a una de sus iglesias (como le hubiera gustado a mi abuelo), para poder finalizar la película. Y, por si no lo han visto, les dejo el teaser de la película, al que tengo mucho cariño porque mi madre, que ayer celebró su cumpleaños (¡felicidades, mami!), nos deleita con sus dotes de actriz, que aprendió cuando hacía teatro en el colegio del convento de las monjas de la Cruz.

Jesús Lacorte, 19 enero 2026.